martes, 30 de septiembre de 2014

ME ESTÁS CONTANDO UN CUENTO...!!


ME ESTÁS CONTANDO UN CUENTO...!!




A mi nieto Guiu.
Peregrino por los caminos de la vida.
Y, como todos los niños, Maestro de Amor.




Había una vez...

Había una vez en la que yo quise contarte un cuento. Esa vez, yo quería contarte la historia más hermosa del mundo... 
Y te conté "Pensando en ti".


Hoy, es otra vez. Y esta vez está llena de magia. Porque tú has nacido a la vida visible de la mano del Amor.

Al fin has llegado al final del viaje. Ya estás en la Estación de la Vida Visible, la que está dentro de la dimensión Tiempo-Espacio.

En esa dimensión, en la Estación de la Vida Visible, te esperaba un suelo lleno de chispitas de estrellas, que se han unido, como por arte de magia, con las chispitas que tú traías desde el inicio de tu viaje.


La verdad es que querría contarte un cuento... pero hoy, no puedo...

Porque eres tú el que me lo cuenta a mí.

Eres tú el que me cuenta la repetida historia de la vida naciendo a la vida.

Eres tú el que me ha dejado ver una vez más LoMásBonitoDelMundo. Y me ha permitido oír la música de la luz de las estrellas.
!Gracias!

Sé que llevas la semilla de la Sonrisa de Dios en tu Alma. Y sé que la sabrás esparcir por los corazones.
Porque sé que, en un bolsillo de tu corazón, llevas tu Manual de viaje en el que está escrita tu Misión Personal. Y que te han sido concedidos todos los Dones y las Herramientas para que así sea.


Deseo, desde lo más profundo de mi corazón, que tu alma se llene de las cosas hermosas de la vida y de las almas que encuentres en tus caminos.

Que conozcas en toda su dimensión el amor, las caricias, la ternura, la gratitud, la generosidad y la alegría...

Que la Luz de la Luz te ilumine por siempre y sepas esparcirla como polvo de estrellas.


Te quería contar un cuento. Porque sé que a todos los niños del mundo les gusta que les cuenten cuentos. Y quiero contarte muchos cuentos para dormirte y muchos para despertarte.

Pero, ahora mismo, tú me has contado el cuento que cuenta LoMásBonitoDelMundo. Y me has recordado que los cuentos no son para dormir a los niños, sino para despertar a los mayores.

Gracias Guiu por recordarme la esencia de la esencia de la vida. Gracias por tu vida y por tu amor.

Lo más tierno de mi corazón, saluda agradece y abraza a lo más tierno de tu corazón.


Tu Abu :)

30 de setiembre de 2014



jueves, 24 de abril de 2014

PENSANDO EN TI

PENSANDO EN TI...


A mi hija Núria.
Viva y portadora de vida.



Había una vez…

Había una vez en la que yo quería contarte un cuento.
El que contara la historia más hermosa del mundo.
Esa vez es esta vez.
Y ese cuento es para ti.

No te veo ni te oigo, pero sé que tu corazón late.
Y sé que vas de la mano de la vida, que te da forma y te hace crecer.
En la forma y en el fondo.
Y sé que, aunque no me oigas ni me leas, puedes oír mi corazón,
porque los cuentos, que siempre tienen trozos de magia, son capaces de llevar los mensajes a su destino.
Sé que este cuento te gustará. Porque a todos los niños del mundo les gusta que les cuenten cuentos.
Los mayores pensamos con frecuencia que los cuentos son para dormir a los niños. Pero no es así. En realidad, los cuentos son para despertarlos. Y es que los cuentos, despiertan muchas cosas.

Así, en el mundo de la magia, empieza tu cuento. Y dice…

Había una vez un Ser que salió de la Estación de la Vida Invisible, aquella que está en una dimensión fuera del Tiempo y el Espacio, con destino a la Estación de la Vida Visible, la que está dentro de una dimensión con Tiempo y Espacio.
Ese Ser ya era. Y ya tenía esencia propia. Ya conocía muchos secretos de la vida y del amor y sabía leer entre las líneas del Tiempo.

Había emprendido el viaje con la semilla de la Sonrisa de la Luz
en su Alma. Y sabía que esa semilla germinaría en su corazón y daría frutos de amor que tenía que esparcir y sembrar en su viaje por los corazones al llegar a la Estación de la Vida Visible... esa que tiene Tiempo y Espacio.

Y esa vez, el Ser viajaba de nuevo con equipaje propio. Y, como todos los seres que nacen a la Vida Visible, viajaba para cumplir y dejar escrita su Misión Personal. Para ello, antes de iniciar el Viaje, había recibido los Dones y las Herramientas para que su Alma pudiera cumplir su Misión Personal: esparcir esos dones en su viaje por los corazones y sembrar su camino con semillas de amor.

Así fue como empezó…

Ese Ser eres tú. Tú, que estás casi a medio viaje hacia nuestro mundo visible, en el que nosotros te esperamos con amor y la vida te espera con todos sus regalos, colores y texturas.

Esa vez, la vida visible primaveraba de nuevo.
La primavera es esa época del año en la que la vida brota por todos los rincones.

Me gusta que estés creciendo en primavera, porque vas al mismo ritmo que la naturaleza. Y así, cuando veo los brotes de los árboles, las flores y los campos, pienso que tu vida brota con la misma fuerza.
Y me gusta.

La próxima primavera tú ya lo verás con los ojos físicos. Yo, si puedo, aunque tú no lo entiendas del todo, te lo explicaré, te lo enseñaré… para que lo sientas.

Quisiera explicarte tantas cosas… tienes tantas cosas para ver, oler, tocar, oír, sentir…Tienes toda tu vida por delante, tu cuaderno lleno de páginas en blanco para escribir…

En la vida de aquí fuera, tenemos tiempo. Tiempo y espacio.
Tú ya estás dentro de esas dos dimensiones. Por eso sabemos la probable fecha de tu llegada.
Al estar sujetos a las leyes del tiempo, los hombres, para no perdernos, lo medimos y lo dividimos en muchas partes: siglos, años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos...

Actualmente estamos en el año 2014 de nuestra era, y es el año en el que tú vas a nacer.

Para nosotros tú vas a hacer grande este año. Va a ser un año de ternuras y brotes de vida. Un año de cambios y tiempos felices.
Cada día que pasa tú tienes un día más de vida. Y a nosotros nos queda un día menos para poder abrazarte.

Como te he dicho antes, aquí también tenemos espacio. Y también se puede medir.
He de decirte que tanto el tiempo como el espacio son un tanto extraños. Y lo son porque a veces nos parecen contradictorios: a veces, un año puede parecer muy corto y otras, un minuto, muy largo.
Ya te he dicho que son un poco extraños.

Al estar en una dimensión con espacio, tenemos arriba y abajo.
Arriba es lo que nosotros llamamos cielo. Y en el cielo están las estrellas, el sol, la luna, las nubes, el aire…

Las estrellas son preciosas y los hombres nos guiamos muchas veces por su luz. Yo tengo la creencia de que tienen música. Le llamo la música de la luz de las estrellas. Es muy dulce. Un día la oirás. Seguro. Y seguro que te gusta.

Hay una estrella especial. Se llama el Lucero del Alba, o la Estrella de la Mañana. Es la mensajera que nos anuncia el final de la noche y el principio del día. Es preciosa. Vive cerca de la Luna.

También tenemos el sol. El sol es la estrella que está más cerca de nosotros. Por eso se ve tan grande. Porque cuando las cosas están cerca, se ven más grandes. Es la estrella que nos da la luz del día. Y nos da vida. Hace que veamos las cosas muy bonitas, porque podemos ver los colores.

Cuando el sol se va a dormir, el cielo se llena de lucecitas. Esas lucecitas son las estrellas. Tienen nombre y luz propios. No lo sé seguro, pero yo pienso que hay estrellas que son suspiros y bostezos que hace el sol mientras duerme entre las nubes.

Las nubes también son muy bonitas y juguetonas. Pueden moverse o dejarse llevar por el viento, que es invisible, que quiere decir que no se ve con los ojos de la cara. Cambian de forma y de color y tienen mucho espacio para desplazarse.

Las nubes están hechas de vapor de agua y a veces, jugando, yo creo que con las risas, hacen más vapor de la cuenta, y se llenan tanto que tienen que dejar caer el vapor de agua que les sobra. Entonces cierran los ojos y a través de sus pestañas cae agua abajo. Nosotros decimos que llueve.

Si mientras llueve de día el sol se asoma a mirar, en el cielo hay una fiesta. Entonces ponen una especie de guirnalda enorme que se llama Arco Iris. Tiene todos los colores y una forma muy bonita.
Te va a encantar.

En el cielo también está la luna. La luna es tan bonita que muchas personas están enamoradas de ella. Se despierta cuando el sol se va a dormir y se va a dormir cuando el sol se despierta.
La luna también cambia de forma. A veces es muy grande y redonda, otras como una ondita de plata muy fina, otras parece que le falte un trozo, y otras veces no se deja ver.

A veces, la luna que es tan variable, quiere jugar con el sol y entonces se queda durante el día con él en el mismo cielo.

Ahí arriba creo que todos juegan. Pero no te lo puedo decir seguro, porque el cielo está muy lejos y yo no he estado nunca allí.

Cuando alguien se queda mucho rato mirando al cielo, a veces dicen que se ha quedado encantado y que no se entera de lo que pasa aquí abajo. A mí me gusta mucho mirar al cielo y quedarme encantada. Si quieres, un día lo miramos y nos encantamos. Te gustará. Es muy divertido.

Eso es parte de lo que, aparentemente, tenemos encima de nosotros, lo que está arriba.
Nosotros estamos abajo.

Acaba de pasar un pájaro. Son tan bonitos los pájaros…
Ellos no caminan, vuelan. No tienen brazos y piernas como nosotros, tienen dos patas y dos alas que despliegan para planear y volar. Debe de ser muy bonito poder volar y ver todo desde arriba.
El vuelo de los pájaros es una especie de danza.

Otro rato te contaré lo que es una danza. Aunque tú, ahora ya estás viviendo la danza de la vida.

Tú no tienes alas en el cuerpo, o sea que no podrás volar. Tendrás que aprender a caminar. Aunque con la mente sí que podrás volar, porque la mente es libre. Y con ella podrás viajar a donde quieras y recorrer muchos mundos.

Abajo tenemos, básicamente, el suelo que pisamos, las cosas que podemos tocar. Y está muy adornado. Tenemos flores, árboles, montañas, mares, animales...

Quiero hablarte de las flores. Las flores son unas plantas preciosas que crecen de unos granitos muy pequeños que se llaman semillas. Las hay de muchos colores, tamaños, olores, texturas… El aire, que muchas veces hace el trabajo de sembrador, transporta las semillas de un lado a otro y hace que crezcan flores hasta en los sitios más ásperos.
Las flores, a veces, parecen frágiles, pero son muy fuertes. De todas formas, hay que tratarlas con mucho cuidado y cariño. A veces sólo viven un día, pero su camino hasta brotar, ha sido largo. Y eso hay que respetarlo. Debes de vigilar no pisar las flores que te encuentres en tus caminos.

Los árboles son como unas plantas muy grandes. Dan sombra, frutos, flores. Son grandes amigos que nos acompañan a veces durante toda nuestra vida.

Muchos árboles tienen mucha historia en sus raíces. Son adaptables al clima en el que están, flexibles para no romperse si están en una zona que hace viento y sólidos y firmes en las zonas estables. Son fieles a la tierra en la que están y, si el clima u otras circunstancias que a veces provocamos los hombres, les hacen tambalearse, buscan fuerza en sus raíces y se sujetan firmes a la tierra.
Para mí son grandes Maestros.

Verás que, muchos árboles, al llegar la primavera se visten de hojas para darnos sombra en verano. Si no nos dieran sombra, tendríamos mucho calor. Luego, cuando llega el otoño las dejan caer, dejando una alfombra dorada en nuestros suelos. Así protegen a sus hojas del frío del invierno y nos quitan el manto que tapaba el sol, dejando que pase el calor del sol durante el invierno. En invierno hace frío.

Quiero también contarte qué es el mar. El mar es como el cielo, pero está abajo y tiene sonido y movimiento. Y es de agua. Es inmenso. Suele ser azul, y a veces un poco verdoso. Y huele a salado.
Se mueve rítmicamente mientras va haciendo unos dibujos que se llaman olas que saltan y emiten un sonido relajante y atrayente.

Yo divido el mar en tres partes: orilla, mar y raya. La orilla es el sitio donde se mezclan la tierra y el mar, donde acaban las olas.
El mar es todo el trozo de agua con bailes de olas y sonidos.
Y la raya es una línea horizontal que está al final del mar y que parece que se junte con el cielo. Esa raya tiene una magia especial cuando la miras, y parece que sea el final del mar, pero no lo es.
Eso forma parte de su misterio.

Me acabo de dar cuenta de que te estoy hablando de colores, tamaños, olores, sabores, sonidos, texturas… y tú no sabes todavía lo que son. Los conocerás cuando aprendas a desarrollar tus sentidos.

Tanto para ti como para nosotros, eso será un descubrimiento maravilloso. Es muy divertido ver, oír, tocar, oler y chupar las cosas. Cuanto más lo haces, más aprendes y más conoces. Y también sientes más cosas bonitas.

También tendrás que aprender a ver y mirar, que no es lo mismo.
Te conocerás y reconocerás. Sabrás que tienes brazos y piernas.
Aprenderás a coger cosas, a gatear, a caminar…
A la vez, aprenderás a oír y a escuchar, que tampoco es lo mismo.
A emitir sonidos y a comunicarte.

Y, una cosa muy importante: aprenderás a distinguir la ternura en las voces, y disfrutar de las caricias. Y algo que a todos nosotros nos hará muy felices: aprenderás a sonreír.
La sonrisa es un gesto que se hace con la cara, pero que sale de dentro de la persona.
Es algo así como cuando habla el alma. Pero como que el alma no tiene voz, a veces se expresa con la sonrisa.

Quisiera explicarte también que existen muchas cosas que no se ven con los ojos de la cara, por ejemplo, los sentimientos. Ellos son como las semillas o la música de nuestras almas, son los que nos hacen vibrar por dentro y consiguen que nuestra cara, nuestros ojos y nuestras acciones tengan un color u otro.

Entre todos los sentimientos, el que más me gusta a mí, el que me parece más grande y el que más acaricia el corazón, es el del amor. Conócelo.

A medida que tu cuerpo crezca, es muy importante que crezca tu capacidad de amar y de sentir el amor. Es lo que te enseñará a caminar por la vida que estás empezando. Y será la mejor semilla que puedes llevar en el corazón. Es muy importante que lo sientas y que lo transmitas hasta la más recóndita de las células de tu cuerpo y hasta el último rinconcito de tu alma.

Te podría contar muchas cosas más… pero tú ya sabes muchas.
Y otras muchas las tienes que ir descubriendo tú, caminando tu camino.
Sólo decirte que puedes estar muy feliz, porque aquí, en el mundo visible, te espera mucho, mucho amor.

Y recordarte cómo empezó todo…

Había una vez un Ser que salió de la Estación de la Vida Invisible, aquella que está en una dimensión fuera del Tiempo y el Espacio, con destino a la Estación de la Vida Visible, la que está dentro de una dimensión con Tiempo y Espacio.
Ese Ser ya era. Y ya tenía esencia propia. Ya conocía muchos secretos de la vida y del amor y sabía leer entre las líneas del Tiempo.

Había emprendido el viaje con la semilla de la Sonrisa de la Luz
en su Alma. Y sabía que esa semilla germinaría en su corazón y daría frutos de amor que tenía que esparcir y sembrar en su viaje por los corazones al llegar a la Estación de la Vida Visible... esa que tiene Tiempo y Espacio.

Y esa vez, el Ser viajaba de nuevo con equipaje propio. Y, como todos los seres que nacen a la Vida Visible, viajaba para cumplir y dejar escrita su Misión Personal. Para ello, antes de iniciar el Viaje, había recibido los Dones y las Herramientas para que su Alma pudiera cumplir su Misión Personal: esparcir esos dones en su viaje por los corazones y sembrar su camino con semillas de amor.

Así fue como empezó…

Había una vez en la que yo quería contarte un cuento.
El que contara la historia más hermosa del mundo.
Esa vez es esta vez.
Y ese cuento es para ti.

Vicky Manzano
Sant Jordi 2014

miércoles, 5 de marzo de 2014

LA VIDA Y LA MUERTE... DOS PARTES DE UN TODO...

La vida parece, a veces, estar llena de contradicciones... 

Ayer tuvimos que ir a despedir a una niña que estaba a punto de cumplir cuatro años.

La entereza de los padres en ese momento y durante el proceso de la enfermedad es digna de persona
s muy grandes. Y su relato fue de lo más duro, realista, sabio y enternecedor que jamás me podía imaginar.

Para mí, lo peor que le puede pasar a una persona es tener que despedir a un hijo. Y ayer, ver a aquellos padres, con el dolor más grande del mundo clavado en el alma, conformados, enteros, sabiendo y explicando que le puede tocar a cualquiera y que esta vez les había tocado a ellos… Diciendo que pedían un milagro, porque cada día ocurren los milagros, pero que, hay tantos niños enfermos en los hospitales, que hay demasiadas solicitudes para tan poco milagros como se conceden… Que habían querido donar los órganos de su hija para que algún otro niño pudiera seguir viviendo, pero que no lo pudieron hacer porque había estado tratada con quimioterapia… Explicando que los niños son tan fuertes, tan sabios, tan maestros, que saben adaptarse y aceptar la situación de tal forma que los padres no pueden no dar la talla al lado de esos pequeños atletas corredores de fondo en la carrera por la vida…
Porque los niños, todos los niños enfermos del hospital, son atletas de lujo, que corren y saltan los mayores obstáculos para ganar la medalla de la vida.

La tarde de ayer, soleada y la acera, llena de almendros en flor…, la noche, con una luna de plata y el cielo lleno de estrellas… y esta mañana, el cielo, después del viento, totalmente azul… con un sol lleno de luz y de vida… eran el retrato de la vida brotando por todos los rincones.

Esas imágenes me han hecho sentir profundamente los contrastes de la vida. Porque esas imágenes eran de la misma vida, en su ciclo sin fin, avanzando pausada, pero constante y firme, como ajena a lo que pasa en su seno y al lado de la vida que se ha acabado justo cuando estaba empezando. Justo cuando empezaba a brotar… Este contraste, me ha hecho sentir muy extraña...

Realmente, la vida y la muerte son dos partes de un mismo todo que bailan permanentemente juntas en el mismo escenario. 
Y nosotros, que nos creemos tan grandes, tan poderosos, pensamos que podemos dirigir la danza… pero no es así. No. No lo es...

Ellas, la vida y la muerte, deciden la danza que representan. Y nosotros…? nosotros somos meros espectadores.

No tengo palabras de consuelo para estos padres. Creo que no las hay… Pero deseo que, en algún lugar del mundo, exista consuelo para ellos.

Y les doy las gracias a los padres, porque con su entereza, me mostraron con tanta ternura y tanto amor la parte más dura de la vida. Y a esa niña, que estaba esperando su cuarto cumpleaños, que ha sabido luchar hasta el final con la mayor fuerza, dignidad y adaptación que se puede tener.

jueves, 26 de diciembre de 2013

PALABRAS Y SILENCIOS

PALABRAS Y SILENCIOS


Una vez leí una frase que me marcó mucho. Decía algo así: “… lo que más duele de las despedidas no es lo que nos hemos dicho, sino lo que nos hemos dejado de decir...”.

… … …


No sé por qué, pero cada vez la tengo más presente.

Y me pregunto de qué color es ese lugar ivnsiblei en el que etásn todos los sliecnios llenos de plabaras y ternuras no expresadas. Tdoas las explicaciones a lo ixenlpiaclbe.

Tdoos los tequeiors… Todo lo que no hmoes sdio cpacaes de epxerasr con la plabara.
Me enactaníra pseramre por ese lagur llneo de aomers epsaredno su etsaicón de dsteino.


Por eso, porucro, dsede el rspesto, que me qeuedn pcaos csaos por diecr. Dseeo que mis tequeiors no vyaan a ese laugr dnode las plabaras de los aomers se peasan lneats, slieniacads y con la mraida preidda y las mnoas llneas de aomr.


Sé que hbalaoms. Seipmre hbalaoms.

Hbalaoms con las plabaras y hbalaoms con los sliecnios.

Es ipmroatnte sbear euscachr, itnrerptear, etndener lneugjaes. Los de la plabara y los del amla.

Los que selan a la luz y los que se quedaun azagpaodas. Los que deueln y los que snaan. 

Los que se leen en dstinaits dricceoiens.


Y tmaiébn, los sliecnios …



Plabara… plabaras. Silecnoi… sliecnios.

Plabaras+ sliecnios. sliecnio+plabara.

Pdomeos egiler: hbalaoms o cllamaos.


Pnitaoms sliecnios con plabaras. O llonemas plabaras con sliecnios.

Con ferucecnia, el slecnoi es un epscaio llone de plabaras ivnisbleis. Prouqe mchous sliecnios son plabaras al dsneduo que no se arteven a tener snodio.

Hay plabaras que son manots que cruebn sliecnios que no spootran su dseunedz.

Ortas son manots que, aomorsos, aprroan sliecnios.

Aglnuos sliecnios son cmoo las nbues. Itnetnadno anavazr o dseahrecse para djear amosar la luz de la plabara.

O cmoo los borets vreeds, que de portno, easatlln y djean ver tdoa la hjoa.



Las plabaras se clifasacin, se orendan.

A: Áborl, aomr, agimo.

B: beuno, balcno, braco…

C: csaa, coazrón, cntueo...

D: dar, dujibo, dpserater…

E: eastr, epsiaco, eptírisu…

F: folr, filez, felixble…

Así hsata llegar a la Z.


Los sliecnios no tneien odern. No se peuedn calisifacr…

Nmrolaenmte vevin, aurgapods en la ola de la eimocón o en el roemilno  del veitno del stnieimento… Y, fnilmanete, se dvsenaecen en el arie o al llager a la ollira.

… … … … …


Hay plabaras que son oals itnetantndo llnear una ollria de sliecnio.

Hay sliecnios que son maers que dan frmoa, oolr y cloor a un disereto.



Cero que la mtene, con el flirto del racoiicino, sliecnia muchas plabaras que slean
del croaózn.

Y creo tamiébn, que el croaózn ha de etasr con el stnieimento aeibtro para aerpdner
a leer en las plabaras tmídais, rceloseas, que veivn enocsiddas en los vcaoís llnoes
del sliecnio.

Sé que smoos cpaaecs de ver lo que sneimtos y de sneitr lo que no vmoes.


Y sogi pnedsado en ese laugr ivnsiblei, pero tgnablie dsdee el stnieimento, llneo de aomers, Ternuras trneuars y tquiereos. Y sogi dsenaedo que mis tquiereos no pseean prdeiods por ese lgaur dnode las plabaras de los aomers cmanian ltneas, slienaciads y con la marida preidda y las mnaos llnaes de aomr.


Prouqe no ovldio que “lo que más delue de las dsdepeidas no es lo que hmoes dchio, snio lo que hmoes djaedo de dceir.”


Plabara… plabaras. Sliecnio… sliecnios.
Plabaras+ sliecnios. Silecnoi+plabara.

Pdomeos egiler: hbalaoms o cllamaos.



Nit de Nadal de 2013.

RETALES

RETALES


Llamamos retales a los trozos o porciones de tela, papel, comida, cinta o cualquier cosa que nos sobra al terminar algo y, una vez acabado el trabajo, oficialmente ya no sirven.

Entonces quedan almacenados, en el mejor de los casos, con otros compañeros, en una caja o en el rincón de un cajón. Y a veces, sin saber ni cómo ni por qué, aparecen inesperadamente en nuestras vidas.

Son pequeños, irregulares, aparentemente inútiles…

Y, sin apenas darnos cuenta, nos transportan a su origen que, normalmente, está desvanecido, desdibujado en nuestra memoria…

Y es así como al verlos, los re-conocemos y toman nueva personalidad, fuerza y color… 

Es porque tienen esencia propia.

Y esa esencia, si la recogemos, es la que nos ayuda a formar un puzzle, un patchwork con un paisaje nuevo y, muchas veces, sorprendentemente hermoso.

Son ellos, los retales, los trocitos, las pequeñas cosas… los que, la mayoría de las veces, al final forman la verdadera obra de arte, el tapiz que representa con mayor fidelidad las huellas del tiempo.


Pasamos por las vidas de las personas.

Nuestras vidas pasan por las suyas.

La vida pasa por nuestras vidas…

Y, en el mejor de los casos, nosotros pasamos por nuestra propia vida.

Y van quedando retales, recuerdos en la cabeza y en el corazón. Trocitos que creíamos olvidados, pero que al re-encontrarlos, nos des-adormecen los sentidos y nos re-tornan al olor, al color, al sabor, al tacto.

Entonces es cuando se despiertan sensaciones, sentimientos que suben a la superficie...

Nos damos cuenta de que lo menos importante es su tamaño o el tiempo que hemos estado en contacto con ellos. Lo importante es la huella que han dejado en nuestro corazón, en los archivos de nuestra mente y de nuestra alma.


Y, de pronto, comprendemos que forman parte del decorado de nuestros escenarios. Que han dado forma a nuestras vidas. A veces más de lo que hubiéramos querido. Otras, menos de lo que deseábamos.

Y, al retomar el contacto con esos retales, tomamos conciencia de que de nosotros depende la forma del trabajo final. Del encaje de las piezas depende el más estridente y alborotado de los tapices o la obra magistral que ha sabido unir las experiencias de forma armónica, dando luz a los oscuros y matizando colores.

Al encontrarlos y formar el puzzle, comprobamos que terminamos trabajos, cerramos capítulos.

También nos recuerdan que son polivalentes y multiusos, que una pequeña porción es capaz de dar color y calor a nuestra historia, a nuestra vida.


Es sano y bueno agradecer cada retal de nuestras vidas. Sentir gratitud hacia aquellos trocitos que de pronto encontramos arrinconados, semi-adormecidos, en una caja, en un cajón o en el último de los rincones.

Todo es nuestro.

Mirarlos y saberlos unir al resto de retales. Crear el verdadero patchwork lleno de vida y color, depende de nosotros.


Para ello hay que tomar la decisión de soñar, sentir, dudar, volar, llorar y reír en libertad.

Poder ser nosotros mismos desde nuestra esencia.

Crecer desde nuestro verdadero núcleo.

Sabernos libres para jugar, sacudir ataduras y atar lazos.

Escoger los trozos.

Amar el trabajo, bendecir el dibujo y mimar la obra.


Y soñar. Siempre soñar. Porque soñar es siempre el principio de un sueño hecho realidad.



Nit de Nadal de 2013.

domingo, 24 de noviembre de 2013

HABÍA UNA VEZ... LA VIDA Y EL AMOR

Había una vez…


la vida, que, caprichosa ella, caminaba de la mano  del azar

y el amor, que, generoso él, iba siempre con el corazón en la mano.




Y había una vez en la que la vida y el amor… se miraron
y vieron que querían caminar juntos.




Y así fue, y sólo así, como empezaron a caminar juntos la vida y el amor:
con el corazón en una mano y el azar en la otra.


Y así fue, y sólo así, como la vida y el amor, con las manos que les quedaban libres, se unieron…


 … … …



Y pasó que hubo muchas, muchas, muchas, muchas, muchas veces…
Infinidad de veces…



Y pasó que todas esas veces, la vida y el amor se volvieron a mirar.



Y pasó que, siempre que se miraron, la vida y el amor decidieron seguir caminando juntos.

Con el corazón en una mano.
Y sabiendo que el azar, permanentemente juguetón, haría de las suyas.



Eso pasó desde que la vida y el amor se miraron y decidieron caminar juntos para siempre.


Porque había una vez que estaba tan llena de veces de vida. Estaba tan llena de veces de amor, que consiguió hacer malabares con los dos para que, un día, se pudiera contar que…




Había una vez…

domingo, 13 de octubre de 2013

LO QUE CREEMOS QUE NO SE VE


¿Qué vemos?

Vemos lo que miramos.

Y, ¿qué miramos?

Miramos aquello que nos llama la atención.

O miramos aquello que buscamos.

O miramos esa menudencia que, en la inmensidad de un bosque, se nos presenta, como si se ampliara, en centro del escenario y de pronto… la vemos! Aquello que está en nuestra vida pero que, aún mirándolo, no lo habíamos visto.

Y, si nos volvemos niños, si nuestra parte de niño asoma la curiosidad por las pestañas de la vida, empezamos a mirar, a buscar, a descubrir… Porque desde esa curiosidad de niños, queremos aprender…

Y es entonces cuando vemos olores que tienen sabor.

Y sabores que tienen color.

Y colores que tienen tacto.

Y, si vamos más allá, si nos hacemos todavía más niños, podemos ver algo en el aire: Las Emociones.

Sí! Las emociones… esas sensaciones juguetonas que bailan y corren en el tiempo y a velocidad vertiginosa y nos rozan, dejando mayor o menor huella, o se quedan remolonas en nuestro corazón.

Y que, como por arte de magia, transmutan en un plis la textura de nuestro sentimiento y, si seguimos de la mano de la racionalidad, nos obligan a hacer verdaderos malabares que nunca nos hubiéramos imaginado capaces de realizar.

Son esas sensaciones que tenemos cuando estamos en una reunión y decimos que el ambiente “se puede cortar con cuchillo”, o “qué buen rollo se respira”.


Nos pensamos que sólo existe lo que “vemos”. Que no podemos mirar más allá… pero, cuando dejamos de lado nuestra parte racional, empezamos a percibir cada vez más las imágenes que no se ven con los ojos de la cara, pero que condicionan nuestros personales paisajes.


Hace un tiempo, estaba en una reunión. La gente hablaba, gesticulaba, escuchaba… y, de pronto, sentí la necesidad de alejarme, de dejar aparcada la mente racional y ver las emociones.

Ohh!! No sé cuánto duró. No sé dónde me fui. Pero fue a la vez curioso, divertido, inquietante, didáctico, aclarador… Y extraño.

Y digo extraño, porque en bastantes momentos, las emociones que observaba, no tenían relación con la parte racional que las representaba. Tan poca relación tenían a veces, que el color de la emoción se acentuaba cuanto mayor era la diferencia entre la razón y la emoción. Y crecían, se desdibujaban o cambiaban de color en función de lo que acontecía en el mundo de la razón.

Al “ver” semejante desbarajuste, volví a la mirada racional y me sentí más tranquila. Pero, aquellas revoltosas sensaciones invisibles me llamaban una y otra vez para enseñarme su visión particular de la conversación.

Finalmente, decidí dejar de lado la mirada racional y observar los movimientos, acciones, complicidad y la relación que existía entre lo que veía y lo que miraba.

Me gustó verlo así. Me gustó ver otra parte de la realidad. La que no se ve, pero que se puede mirar. La que se siente.

Y, la verdad es que no me gustó la contradicción que vi entre unas imágenes y las otras.

Pero me encantó ver la conversación que mantenían la parte racional y la parte emocional de cada persona.

Decidí observar, de cuando en cuando, en reuniones de este tipo, las dos versiones.

Y, decidí, sobre todo, mirar los movimientos de mis emociones e intentar que vayan de la mano de mi parte racional. Aunque eso sea ir contracorriente. No me gusta estar en oposición a mí misma.