PENSANDO EN TI...
A mi hija Núria.
Viva y portadora de vida.
Había una vez…
Había una vez en la que yo quería contarte un cuento.
El que contara la historia más hermosa del mundo.
Esa vez es esta vez.
Y ese cuento es para ti.
No te veo ni te oigo, pero sé que tu corazón late.
Y sé que vas de la mano de la vida, que te da forma y te
hace crecer.
En la forma y en el fondo.
Y sé que, aunque no me oigas ni me leas, puedes oír mi
corazón,
porque los cuentos, que siempre tienen trozos de magia, son
capaces de llevar los mensajes a su destino.
Sé que este cuento te gustará. Porque a todos los niños del
mundo les gusta que les cuenten cuentos.
Los mayores pensamos con frecuencia que los cuentos son para dormir a los niños. Pero no es así. En realidad, los cuentos
son para despertarlos. Y es que los cuentos, despiertan muchas cosas.
Así, en el mundo de la magia, empieza tu cuento. Y dice…
Había una vez un Ser que salió de la Estación de la Vida
Invisible, aquella que está en una dimensión fuera del Tiempo y el Espacio, con destino a la Estación de la Vida Visible, la que está
dentro de una dimensión con Tiempo y Espacio.
Ese Ser ya era. Y ya tenía esencia propia. Ya conocía muchos
secretos de la vida y del amor y sabía leer entre las líneas del Tiempo.
Había emprendido el viaje con la semilla de la Sonrisa de la
Luz
en su Alma. Y sabía que esa semilla germinaría en su corazón
y daría frutos de amor que tenía que esparcir y sembrar en su viaje por los corazones
al llegar a la Estación de la Vida Visible... esa que tiene Tiempo y Espacio.
Y esa vez, el Ser viajaba de nuevo con equipaje propio. Y,
como todos los seres que nacen a la Vida Visible, viajaba para cumplir y dejar
escrita su Misión Personal. Para ello, antes de iniciar el Viaje, había
recibido los Dones y las Herramientas para que su Alma pudiera cumplir su
Misión Personal: esparcir esos dones en su viaje por los corazones y sembrar su
camino con semillas de amor.
Así fue como empezó…
Ese Ser eres tú. Tú, que estás casi a medio viaje hacia
nuestro mundo visible, en el que nosotros te esperamos con amor y la vida te
espera con todos sus regalos, colores y texturas.
Esa vez, la vida visible primaveraba de nuevo.
La primavera
es esa época del año en la que la vida brota por todos los rincones.
Me gusta que estés creciendo en primavera, porque vas al
mismo ritmo que la naturaleza. Y así, cuando veo los brotes de los árboles, las
flores y los campos, pienso que tu vida brota con la misma fuerza.
Y me gusta.
La próxima primavera tú ya lo verás con los ojos físicos.
Yo, si puedo, aunque tú no lo entiendas del todo, te lo explicaré, te lo
enseñaré… para que lo sientas.
Quisiera explicarte tantas cosas… tienes tantas cosas para
ver, oler, tocar, oír, sentir…Tienes toda tu vida por delante, tu cuaderno lleno de
páginas en blanco para escribir…
En la vida de aquí fuera, tenemos tiempo. Tiempo y espacio.
Tú ya estás dentro de esas dos dimensiones. Por eso sabemos
la probable fecha de tu llegada.
Al estar sujetos a las leyes del tiempo, los hombres, para
no perdernos, lo medimos y lo dividimos en muchas partes: siglos, años, meses,
semanas, días, horas, minutos, segundos...
Actualmente estamos en el año 2014 de nuestra era, y es el
año en el que tú vas a nacer.
Para nosotros tú vas a hacer grande este año. Va a ser un
año de ternuras y brotes de vida. Un año de cambios y tiempos felices.
Cada día que pasa tú tienes un día más de vida. Y a nosotros
nos queda un día menos para poder abrazarte.
Como te he dicho antes, aquí también tenemos espacio. Y
también se puede medir.
He de decirte que tanto el tiempo como el espacio son un
tanto extraños. Y lo son porque a veces nos parecen contradictorios: a veces,
un año puede parecer muy corto y otras, un minuto, muy largo.
Ya te he dicho que son un poco extraños.
Al estar en una dimensión con espacio, tenemos arriba y
abajo.
Arriba es lo que nosotros llamamos cielo. Y en el cielo
están las estrellas, el sol, la luna, las nubes, el aire…
Las estrellas son preciosas y los hombres nos guiamos muchas
veces por su luz. Yo tengo la creencia de que tienen música. Le llamo la música
de la luz de las estrellas. Es muy dulce. Un día la oirás. Seguro. Y seguro que
te gusta.
Hay una estrella especial. Se llama el Lucero del Alba, o la
Estrella de la Mañana. Es la mensajera que nos anuncia el final de la noche y
el principio del día. Es preciosa. Vive cerca de la Luna.
También tenemos el sol. El sol es la estrella que está más
cerca de nosotros. Por eso se ve tan grande. Porque cuando las cosas están
cerca, se ven más grandes. Es la estrella que nos da la luz del día. Y nos da vida. Hace que veamos las cosas muy bonitas, porque
podemos ver los colores.
Cuando el sol se va a dormir, el cielo se llena de
lucecitas. Esas lucecitas son las estrellas. Tienen nombre y luz propios. No lo
sé seguro, pero yo pienso que hay estrellas que son suspiros y bostezos que
hace el sol mientras duerme entre las nubes.
Las nubes también son muy bonitas y juguetonas. Pueden
moverse o dejarse llevar por el viento, que es invisible, que quiere decir que
no se ve con los ojos de la cara. Cambian de forma y de color y tienen mucho
espacio para desplazarse.
Las nubes están hechas de vapor de agua y a veces, jugando,
yo creo que con las risas, hacen más vapor de la cuenta, y se llenan tanto que
tienen que dejar caer el vapor de agua que les sobra. Entonces cierran los ojos
y a través de sus pestañas cae agua abajo. Nosotros decimos que llueve.
Si mientras llueve de día el sol se asoma a mirar, en el
cielo hay una fiesta. Entonces ponen una especie de guirnalda enorme
que se llama Arco Iris. Tiene todos los colores y una forma muy bonita.
Te va a encantar.
En el cielo también está la luna. La luna es tan bonita que
muchas personas están enamoradas de ella. Se despierta cuando el sol se va a
dormir y se va a dormir cuando el sol se despierta.
La luna también cambia de forma. A veces es muy grande y
redonda, otras como una ondita de plata muy fina, otras parece que le falte un trozo, y otras veces no se deja ver.
A veces, la luna que es tan variable, quiere jugar con el
sol y entonces se queda durante el día con él en el mismo cielo.
Ahí arriba creo que todos juegan. Pero no te lo puedo decir
seguro, porque el cielo está muy lejos y yo no he estado nunca allí.
Cuando alguien se queda mucho rato mirando al cielo, a veces
dicen que se ha quedado encantado y que no se entera de lo que pasa aquí abajo.
A mí me gusta mucho mirar al cielo y quedarme encantada. Si quieres, un día lo
miramos y nos encantamos. Te gustará. Es muy divertido.
Eso es parte de lo que, aparentemente, tenemos encima de
nosotros, lo que está arriba.
Nosotros estamos abajo.
Acaba de pasar un pájaro. Son tan bonitos los pájaros…
Ellos no caminan, vuelan. No tienen brazos y piernas como
nosotros, tienen dos patas y dos alas que despliegan para planear y volar. Debe
de ser muy bonito poder volar y ver todo desde arriba.
El vuelo de los pájaros es una especie de danza.
Otro rato te contaré lo que es una danza. Aunque tú, ahora
ya estás viviendo la danza de la vida.
Tú no tienes alas en el cuerpo, o sea que no podrás volar.
Tendrás que aprender a caminar. Aunque con la mente sí que podrás volar, porque
la mente es libre. Y con ella podrás viajar a donde quieras y recorrer muchos
mundos.
Abajo tenemos, básicamente, el suelo que pisamos, las cosas
que podemos tocar. Y está muy adornado. Tenemos flores, árboles, montañas,
mares, animales...
Quiero hablarte de las flores. Las flores son unas plantas
preciosas que crecen de unos granitos muy pequeños que se llaman semillas. Las
hay de muchos colores, tamaños, olores, texturas… El aire, que muchas veces
hace el trabajo de sembrador, transporta las semillas de un lado a otro y hace
que crezcan flores hasta en los sitios más ásperos.
Las flores, a veces, parecen frágiles, pero son muy fuertes.
De todas formas, hay que tratarlas con mucho cuidado y cariño. A veces sólo
viven un día, pero su camino hasta brotar, ha sido largo. Y eso hay que
respetarlo. Debes de vigilar no pisar las flores que te encuentres en tus
caminos.
Los árboles son como unas plantas muy grandes. Dan sombra,
frutos, flores. Son grandes amigos que nos acompañan a veces durante toda
nuestra vida.
Muchos árboles tienen mucha historia en sus raíces. Son
adaptables al clima en el que están, flexibles para no romperse si están en una
zona que hace viento y sólidos y firmes en las zonas estables. Son fieles a la
tierra en la que están y, si el clima u otras circunstancias que a veces
provocamos los hombres, les hacen tambalearse, buscan fuerza en sus raíces y se
sujetan firmes a la tierra.
Para mí son grandes Maestros.
Verás que, muchos árboles, al llegar la primavera se visten
de hojas para darnos sombra en verano. Si no nos dieran sombra, tendríamos
mucho calor. Luego, cuando llega el otoño las dejan caer, dejando una alfombra
dorada en nuestros suelos. Así protegen a sus hojas del frío del invierno y nos
quitan el manto que tapaba el sol, dejando que pase el calor del sol durante el
invierno. En invierno hace frío.
Quiero también contarte qué es el mar. El mar es como el
cielo, pero está abajo y tiene sonido y movimiento. Y es de agua. Es inmenso.
Suele ser azul, y a veces un poco verdoso. Y huele a salado.
Se mueve rítmicamente mientras va haciendo unos dibujos que
se llaman olas que saltan y emiten un sonido relajante y atrayente.
Yo divido el mar en tres partes: orilla, mar y raya. La
orilla es el sitio donde se mezclan la tierra y el mar, donde acaban las olas.
El mar es todo el trozo de agua con bailes de olas y
sonidos.
Y la raya es una línea horizontal que está al final del mar
y que parece que se junte con el cielo. Esa raya tiene una magia especial
cuando la miras, y parece que sea el final del mar, pero no lo es.
Eso forma parte de su misterio.
Me acabo de dar cuenta de que te estoy hablando de colores,
tamaños, olores, sabores, sonidos, texturas… y tú no sabes todavía lo que son.
Los conocerás cuando aprendas a desarrollar tus sentidos.
Tanto para ti como para nosotros, eso será un descubrimiento
maravilloso. Es muy divertido ver, oír, tocar, oler y chupar las cosas. Cuanto
más lo haces, más aprendes y más conoces. Y también sientes más cosas bonitas.
También tendrás que aprender a ver y mirar, que no es lo
mismo.
Te conocerás y reconocerás. Sabrás que tienes brazos y
piernas.
Aprenderás a coger cosas, a gatear, a caminar…
A la vez, aprenderás a oír y a escuchar, que tampoco es lo
mismo.
A emitir sonidos y a comunicarte.
Y, una cosa muy importante: aprenderás a distinguir la
ternura en las voces, y disfrutar de las caricias. Y algo que a todos nosotros
nos hará muy felices: aprenderás a sonreír.
La sonrisa es un gesto que se hace con la cara, pero que
sale de dentro de la persona.
Es algo así como cuando habla el alma. Pero como que el alma no tiene voz, a veces se expresa con
la sonrisa.
Quisiera explicarte también que existen muchas cosas que no
se ven con los ojos de la cara, por ejemplo, los sentimientos. Ellos son como
las semillas o la música de nuestras almas, son los que nos hacen vibrar por
dentro y consiguen que nuestra cara, nuestros ojos y nuestras acciones tengan
un color u otro.
Entre todos los sentimientos, el que más me gusta a mí, el
que me parece más grande y el que más acaricia el corazón, es el del amor.
Conócelo.
A medida que tu cuerpo crezca, es muy importante que crezca
tu capacidad de amar y de sentir el amor. Es lo que te enseñará a caminar por
la vida que estás empezando. Y será la mejor semilla que puedes llevar en el corazón. Es muy importante que lo
sientas y que lo transmitas hasta la más recóndita de las células de tu cuerpo
y hasta el último rinconcito de tu alma.
Te podría contar muchas cosas más… pero tú ya sabes muchas.
Y otras muchas las tienes que ir descubriendo tú, caminando
tu camino.
Sólo decirte que puedes estar muy feliz, porque aquí, en el
mundo visible, te espera mucho, mucho amor.
Y recordarte cómo empezó todo…
Había una vez un Ser que salió de la Estación de la Vida Invisible, aquella que está en una dimensión fuera del Tiempo y el Espacio, con destino a la Estación de la Vida Visible, la que está dentro de una dimensión con Tiempo y Espacio.
Ese Ser ya era. Y ya tenía esencia propia. Ya conocía muchos secretos de la vida y del amor y sabía leer entre las líneas del Tiempo.
Había emprendido el viaje con la semilla de la Sonrisa de la Luz
en su Alma. Y sabía que esa semilla germinaría en su corazón y daría frutos de amor que tenía que esparcir y sembrar en su viaje por los corazones al llegar a la Estación de la Vida Visible... esa que tiene Tiempo y Espacio.
Y esa vez, el Ser viajaba de nuevo con equipaje propio. Y, como todos los seres que nacen a la Vida Visible, viajaba para cumplir y dejar escrita su Misión Personal. Para ello, antes de iniciar el Viaje, había recibido los Dones y las Herramientas para que su Alma pudiera cumplir su Misión Personal: esparcir esos dones en su viaje por los corazones y sembrar su camino con semillas de amor.
Así fue como empezó…
Había una vez en la que yo quería contarte un cuento.
El que contara la historia más hermosa del mundo.
Esa vez es esta vez.
Y ese cuento es para ti.
Vicky Manzano
Sant Jordi 2014